Próxima charla a cargo de Don Manfredo Álvarez (Periodista deportivo). Se celebrará el Lunes 22 de junio a las 19,30 horas en el Espacio Cultural Capilla de San Esteban del Mar.
Entrada libre hasta completar aforo.
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Gijón, sus gentes y el marDicen que las ciudades importantes son aquellas capaces de conservar su memoria. Pero quizá las ciudades verdaderamente especiales son aquellas capaces de compartirla. Hoy presentamos un proyecto que nace precisamente de eso. Hace casi un año, cuando Paz Fernández Felgueroso me habló de esta idea, hubo algo que me atrapó desde el primer momento. Porque entendí que no estábamos hablando únicamente de reproducir cuadros o de instalar imágenes en un paseo. Estábamos hablando de devolver historias al lugar donde nacieron.
Porque estas obras hablan de Gijón. Hablan de nuestras gentes. Hablan del trabajo, del esfuerzo, del humo, de la sal, del frío, de los barcos, de la industria, de la vida alrededor del puerto y del mar. Y había algo muy hermoso en permitir que todas esas imágenes salieran otra vez a la calle.
Una muestra permanente con reproducciones de obras vinculadas al mar y la actividad portuaria adornan desde este martes las paredes de esta zonaEl arte gana presencia al aire libre en Gijón y, como preludio a la próxima exposición ‘Ventanas al Prado’ que inundará las paredes de Tabacalera con algunas de las obras maestras del Museo del Prado, desde este martes el paseo marítimo de la calle Rodríguez San Pedro luce media docena de reproducciones de algunas de las pinturas más reconocibles de autores asturianos relacionadas con el mar y el puerto, con la diferencia de que esta última tiene carácter permanente.
Se trata de una iniciativa del Club Rotario de Gijón, que recogió una idea lanzada por la exalcaldesa de la ciudad Paz Fernández Felgueroso, y en la que han colaborado la Autoridad Portuaria, el Ayuntamiento y FEMETAL. Representantes de estas instituciones participaron este martes en la inauguración de la exposición, en la que las reproducciones de las pinturas de Ventura Álvarez Sala, Fernando Magdaleno, Juan Martínez Abades, José Manuel Navascués y Nicanor Piñole, así como una imagen del ‘Retablo del mar’ de Sebastián Miranda, cuyo original forma parte de la colección del Museo Casa Natal de Jovellanos, han tomado las paredes de las estructuras que jalonan la parte alta del paseo.
El presidente del Club Rotario, el pintor Marcos Tamargo, agradeció la colaboración institucional que ha permitido la reproducción de las obras, «para las que hemos elegido unos materiales muy especiales para que perduren en el tiempo». También aventuró una futura ampliación de la exposición con la inclusión de nuevas reproducciones, «porque nos queda alguna pared libre».
Nieves Roqueñí, presidenta de El Musel, destacó que con esta iniciativa «ponemos en valor un patrimonio que es de todos y que muestra cómo la ciudad ha crecido alrededor del puerto y también cómo lo ha hecho el puerto con esos oficios tan industriales, tan ligados a lo que son las gentes de Gijón que han tenido aquí su espacio y vuelven otra vez a ocupar este espacio».
Entre las obras que los paseantes pueden admirar desde este martes se encuentran ‘Pescadores de marisco’, de Ventura Álvarez Sala, y ‘Los carboneros’, de Juan Martínez Abades, ambos pertenecientes a los fondos de la Casa Natal de Jovellanos. El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha colaborado con esta exposición facilitando la reproducción de ‘Marineros en el puerto de Gijón’, de Nicanor Piñole, de su propiedad, aunque cedida a la Casa Natal. La Autoridad Portuaria ha hecho lo propio con un óleo de José María Navascués de su colección y FEMETAL con otro de Fernando Magdaleno.
El vicepresidente de la patronal del metal, Félix Baragaño, reconoció «el gran honor» que supone para la organización «poder aportar, en nuestro cincuenta aniversario, una obra de arte, que además de verla permanentemente en nuestra sala de juntas ahora vamos a poder verla aquí». Para Baragaño, esta colaboración lo que hace es «corroborar una vez más la gran vinculación que el sector del metal tenemos con el mar, que va desde los astilleros próximos que tenemos aquí hasta la nueva factoría de Indra». «No es ni mucho menos la primera colaboración de este tipo», señaló el Baragaño al recordar la cesión a la ciudad de las popularmente conocidas como ‘Las letronas’ por parte de FEMETAL.
La exalcaldesa Paz Fernández Felgueroso evitó atribuirse ningún mérito sobre el origen de esta iniciativa, que compartió con el conjunto de los rotarios gijoneses. «Es un proyecto colectivo del Rotary Club en el que todos sugerimos cosas y se lo planteamos a la Autoridad Portuaria que lo acogió desde el primer momento», señaló.
Diario El Comercio
Carlos Amado
«Los de Cimadevilla vendrán a identificar a los que se ven en el Retablo del Mar, porque los conocen a todos», apunta Paz Fernández Felgueroso, que fue quien planteó la iniciativa a los rotarios y al Puerto, que es quien la costeaAunque la presidenta de El Musel, Nieves Roqueñí y el presidente del Club Rotario de Gijón, el pintor Marcos Tamargo resaltaron que la idea había partido de Paz Fernández Felgueroso, esta última, integrante también de los rotarios gijoneses, prefirió señalar que el proyecto es «colectivo» de los rotarios gijoneses, aunque fuera ella quien lo sugirió.
«Se lo planteamos a la Autoridad Portuaria, que lo acogió desde el primer momento. ¿Qué queríamos? Un poco lo que va a hacer el Museo Prado en Tabacalera; que lienzos de museos salieran a pie de calle para que la gente los vea. Por eso, entre otros está el Retablo del Mar, de Sebastián Miranda, que vendrán los de Cimadevilla a identificarlo, porque se los conocen a todos» los que aparecen retratados en ese lienzo.
Además de Sebastián Miranda, esta exposición permanente también incluye obras de Ventura Álvarez Sala, Fernando Magdaleno, Juan Martínez Abades, José María Navascués y Nicanor Piñole, todas relacionadas con el mar y sus oficios. Además del Puerto, la iniciativa también ha contado con la colaboración del Ayuntamiento y de Femetal.
«Gijón es una ciudad que siempre ha mirado al mar y proyectos como este hacen que el mar nos devuelva la mirada», apuntó Marcos Tamargo, quien señaló que para las reproducciones de las obras «se han escogido materiales muy especiales para que perduren y esperamos que no haya vandalismo y puedan continuar aquí por tiempo para disfrute de todo el mundo». Añadió que aún queda espacio en Poniente para añadir más reproducciones de obras en el futuro.
Diario La Nueva España
Manuel Castro / Marcos León
La ex presidenta y el cocinero fueron reconocidos por el Club Rotario de Gijón en un acto con una amplia presencia del mundo político, empresarial y social asturiano en el que se anunció al notario Carlos Cortiñas como próximo dirigente de la organización.La llamada de atención de los rotarios gijoneses siempre tiene una respuesta multitudinaria, la de ayer no iba a ser menos. Se entregaban los Paul Harris Fellow a una incombustible y bien peinada (como matizó con simpatía la macera Esther Morandeira) Virginia García y al cocinero Marcos Morán. La primera, por su labor y ayuda siempre incondicional al club gijonés. El segundo, no solo por su proyección en los fogones, que lo ha llevado a lo más alto con su restaurante de Londres y, por supuesto, el familiar de Prendes, además de su constante presencia en la pantalla de televisión, no. Su trayectoria en lo social, fuera de los focos, fue más que reconocida en los discursos previos a la entrega de reconocimientos.
El evento del club gijonés que preside el artista Marcos Tamargo, reunió a más de doscientas personas en la finca de Villa María, un entorno fantástico en la que los asistentes estuvieron arropados bajo una carpa. Allí, entre saludos y abrazos, pudo verse a representantes del ayuntamiento local, así como al presidente del PP asturiano Álvaro Queipo; el secretario general de los socialistas gijoneses, Monchu García; y Mercedes Fernández, Cherines, diputada nacional del Partido Popular.
Por supuesto, no faltó la ex alcaldesa y rotaria Paz Fernández Felgueroso; el doctor Francisco Vizoso; Elvira Suárez, presidenta de la Asociación Belenista; Rafael Piñera, director de la Cocina Económica; María Calvo, presidenta de la FADE; Sara Menéndez, presidenta de la Unión de Comerciantes; y Félix Baragaño y Álvaro Alonso, presidente y secretario general de la Cámara de Comercio de Gijón, de manera respectiva. Todos ellos acudieron acompañados de amistades y buena parte del mundo empresarial asturiano.
Como bien apuntó Tamargo, el éxito de los rotarios es «el saber ayudar a los que lo necesitan por diferentes motivos». Prosiguió asegurando que “lo recaudado hoy irá íntegramente a donaciones como a rehabilitar la Capilla de El Natahoyo; a la campaña Polio-Plus, para erradicar la polio en el mundo; y, apostilló, con gracia, para Hacienda. No se despidió sin anunciar al nuevo presidente (se rota cada dos años), que será el notario Carlos Cortiñas. Y, por supuesto, no dudó en recordar el nuevo proyecto ‘Gijón, sus gentes’, que reunirá imágenes de artistas y del que se hablará sin tardanza.
Mi Gijón
Teté Balseiro
Virginia García y Marcos Morán recogen en Villa María sus Paul Harris Fellow
El club celebra una gala en la que también premió a la expresidenta de la entidad, Virginia GarcíaEl Club Rotario de Gijón celebró anoche una de sus citas más señaladas del año. La finca Villa María acogió la entrega de los premios Paul Harris al cocinero Marcos Morán y a la expresidenta de la entidad, Virginia García, quienes representan «dos maneras ejemplares de entender el compromiso con los demás», tal y como destacó el líder actual de los rotarios, Marcos Tamargo.
Sobre el chef titular del restaurante Casa Gerardo recayó el premio Paul Harris «exterior», una distinción con la que los rotarios aplauden la labor de profesionales que no forman parte del club. «Hablar de Marcos Morán es hablar de excelencia, de talento y de una trayectoria extraordinaria dentro de la gastronomía española», resaltó Tamargo, antes de agregar que Morán es «una persona profundamente vinculada a su tierra, comprometida con la sociedad y siempre dispuesta a colaborar cuando hace falta». «En tiempos donde muchas veces se premia únicamente el éxito profesional, creo que es importante reconocer también a quienes utilizan ese prestigio para ayudar a los demás y aportar algo positivo a su entorno», argumentó el presidente de los rotarios.
El cocinero aprovechó su discurso para señalar que sus aportaciones en la dana o su colaboración con entidades con la Cocina Económica o el Albergue Covadonga «nacieron porque había gente que necesitaba ayuda». «La ayuda existe porque hay personas que la necesitan y también personas dispuestas a ofrecerla. Puede parecer una obviedad, pero para mí ahí está lo esencial: nada de lo que hacemos importa más que el efecto que provoca», expresó el gran protagonista de la velada, quien ensalzó las tareas llevadas a cabo por los rotarios para impulsar la rehabilitación de la capilla de San Esteban del Mar, entre otras acciones.
El Paul Harris «interno», el galardón con el que se pone en valor las tareas desarrolladas por alguna integrante de los rotarios, fue este año para Virginia García López, cuyos valores glosó Javier Fano. «Representa ese espíritu rotario que muchas veces trabaja lejos del foco, pero que resulta imprescindible para que un club funcione y siga creciendo. Y quienes tenemos la suerte de conocerla bien sabemos además la enorme calidad humana que hay detrás», comentó Marcos Tamargo.
Por su parte, García López se mostró agradecida a sus compañeros por haber pensado en ella para el reconocimiento. «Para mí, la verdadera recompensa es ver el impacto de nuestras acciones en quienes más lo necesitan», aseguró la premiada.
Diario La Nueva España
Nico Martínez
https://www.lne.es/gijon/2026/05/29/rotarios-gijon-distinguen-excelencia-talento-130774294.html
Fotos de la entrega de los premios Paul Harris
Diario La Nueva España
https://www.lne.es/fotos/2026/05/29/gala-rotarios-premios-paul-harris-130780276.html#foto19
Marcos Morán y Virginia García López fueron homenajeados en el transcurso de la cena anual del club, que tuvo lugar en el restaurante VillamaríaEs una de las citas sociales más importantes del año en la ciudad, la tradicional cena del Club Rotario de Gijón, que preside desde hace dos años el artista Marcos Tamargo. Lo que no ha cambiado es su espíritu humanístico, ni su empeño por la paz y en favor de la comprensión internacional. Trabajo no les falta en estos tiempos de inestabilidad y polarización social. Es por eso que nunca está de más reconocer el trabajo de quienes ponen a los demás por delante de a sí mismos, y cada año lo hacen los rotarios con el Premio Paul Harris Fellow, que toma su nombre de aquel joven abogado que puso en marcha el club en Chicago allá por 1905. Este año, los reconocimientos los han recogido, honrados y agradecidos, el cocinero Marcos Morán y una querida socia del club, Virgina García López, que también fuera su presidenta. Como lo será a partir del año que viene el notario Carlos Cortiñas.
«Relativizo lo bueno y lo malo; lo único que me puedo autoexigir es trabajar, dar de comer y tratar bien a la gente. El resto no depende de mi»Marcos Morán (Prendes, 1979) es el chef titular del histórico restaurante Casa Gerardo. Recibe mañana el premio Paul Harris Fellow que le entrega el Club Rotario de Gijón. Será en Finca Villa María a las 20.30 horas. En estas líneas repasa su profesión, el reconocimiento, lo que significa el éxito y su receta para la vida. Da respuestas, pero sobre todo lanza preguntas importantes.
Un orgullo, aunque me da un poco de pudor recibir premios que no sean de la profesión. No estoy acostumbrado, pero si me ven digno encantado de recibirlo.
Ilusión hará.
Cualquier premio en tu tierra y en este caso, que es por hacer cosas por los demás, te remueve un poquitín más por dentro. Estos premios no se buscan. Aperecen y los aceptas encantado. Será un día bonito, con los nuestros. Yo es que relativizo todo en general. Lo bueno y lo malo. No puedo ponerme tremendamente contento porque procuro que, cuando vienen mal dadas, tampoco estar muy triste.
Entender que hay cosas que no dependen de uno ayuda.
Totalmente. Hay una cosa que intento enseñar a mis hijos: todas las mañanas son una oportunidad. Hay que levantarse con ganas de hacer las cosas bien y ser feliz con uno mismo. Así, si un día por lo que seas fracasas o cometes un error, que serán la mayoría, vas a la cama, reseteas y al día siguiente tienes la eterna oportunidad de seguir a gusto. Al contrario viviríamos con una carga demasiado grande haciéndonos responsables de todo lo que hacemos mal.
¿Su gran secreto es el trabajo?
El único. Trabajar, estar a gusto contigo y tener clara tu visión de vida. La nuestra es trabajar, dar de comer y tratar a la gente lo mejor posible. Solo eso te puedes exigir. Lo demás tiene que venir solo. No depende de ti.
Volviendo al premio, que es por ayudar. Ayudó en la Dana, colabora con la Cocina Económica, el Albergue…¿Qué le lleva a ello?
No es una cuestión de devolver, ni nada de eso. Aunque la gente crea que son actos de bondad, son los mayores actos de egoismo que se pueden tener. Ayudar, cada uno como pueda, es gratificante y engancha. Usar tu tiempo, poder y posición para ayudar a gente que no lo tiene es casi una droga. Es una satisfacción para uno mismo. El efecto que causas es muy positivo, pero el primer efecto es en uno mismo.
Es interesante eso que dice.
Al final organizar cosas y rascarle a la gente el dinerín cuesta un huevo. En este tipo de cosas, los logros, aunque sean pequeños, sí los magnificas porque lo que estás haciendo es bueno. Al final, es una necesidad vital mía. Ves que la gente lo necesita y me encuentro mejor haciéndolo. No es por los premios, que me importan muy poco.
Ayudar, ayuda.
Es que… ¿qué cuesta dar por la mañana los buenos días? ¿O dar unos céntimos al señor del súper mirándole a la cara? Es gratis. No hacerlo es absurdo. Generas una mala imagen y un mal cuerpo tuyo innecesario. Todo el mundo, cada uno en su posición, puede colaborar. Siempre. Otra cosa es que no lo haga porque no confie o no tenga la suerte que tengo yo de tener el contacto que he tenido y saber que el dinero va a sitios que lo usan con conciencia.
Está el factor tiempo.
No tener tiempo es una mentira. Tiempo tenemos todos. Otra cosa es que no apetezca. Ojo, que no pasa nada. Juzgar a los demás es la mayor pérdida de tiempo que puede haber. Lo que digo es que el único motivo por el que se hacen las cosas es porque la gente quiere. No hay otro.
Cambio de tercio. ¿El boom de la cocina, de los influencers y los concursos, ya lo hemos aterrizado?
El ‘hype’ se ha estabilizado. Corremos, eso sí, el riesgo de la modernidad extrema. Es algo social, no solo de la cocina. El mundo, con las redes sociales, va a una velocidad que nadie puede manejar. Se generan iconos tempranos. No merece la pena pelear con ello. Solo hay que exigir a esa gente que aparece ahora con dos años de restaurante, o de cualquier disciplina, que la notoriedad conlleva una responsabilidad que no sé si van a querer.
Hay casos.
El ejemplo más claro son los futbolistas. Nos encanta que chavales de 17 años sean los líderes y los que más molen. Pero luego, cuando se les critica por sus comportamientos fuera del campo, está la excusa de la juventud. No, no, si tienes unos años para una cosa, los tienes para la otra. Si quieres ser un cocinero al que la gente le destaca debes encargarte también de liderar el sector. Lo que pasa es que no saben y no pueden. Y es lógico, pero es que lo ilógico es tener el foco de los medios.
Prosiga.
¿Si empezamos a salir en la foto tan pronto cuando llevemos diez años, que aún no hemos empezado casi ni a trabajar, nos van a quedar otros treinta o cuarenta por delante? Me encuentro mucha gente que dice que a los cincuenta se quiere jubilar. Joder, pues como no te mueras a los setenta yo no te quiero pagar tu vida, campeón. Todo el mundo quiere hacer las cosas rápido, llegar y luego descansar. ¿Pero descansar de qué? Para eso primero hay que trabajar.
Igual es que se ha olvidado que llegar es fastidiado pero…
¡Pero que llegar no es fastidiado! ¡Que es mentira! Llegar es de puta madre, pero es lo peor que te puede pasar. Lo peor para un profesional es conseguir sus objetivos finales porque luego no tienes nada que hacer. Hay un discurso muy famoso de Matthew McConaughey cuando recibió el Oscar. Su aspiración era llegar a ser la persona que querría ser dentro de diez años y de esa manera nunca iba a llegar porque, cada vez que lo hiciera, tendría alguien por delante con diez años más.
Ya..
Con los objetivos hay que tener cuidado porque en una de estas los logras y luego qué haces con tu vida. Disfruta el camino, tu vida e intenta disfrutar tu trabajo. Ten al lado a la gente que quieres y pásalo bien porque si tienes suerte y el mundo va como tiene que ir esto dura. Creo que hay un problema y es que a la gente no le gusta su profesión, sino el éxito. Y eso se acaba. Lo que se queda es tu vida, la profesión y la familia.
Diario La Nueva España
Pablo Palomo / Marcos León
https://www.lne.es/gijon/2026/05/27/marcos-moran-chef-casa-gerardo-130724300.html
Álvaro Alonso OrdásA Álvaro Alonso, aunque lo nacieron en Oviedo, en febrero de 1966, pasó su infancia en Sama de Langreo. De aquellos años, del colegio de los Dominicos, los amigos de entonces y la vida en general en una cuenca atravesada por su carácter minero e industrial, le viene seguramente esa mirada que anclada en la realidad sueña horizontes. El pequeño de la casa con dos hermanas mayores a las que a día de hoy aún se les escapa referirse a él como «el niño», tiene toda la pinta de haber sido un rapacín rubio y guapo, con buen carácter y buenas notas. Mucha de la tranquilidad que ahora se asoma a sus ojos y se traduce en una sonrisa apacible, ya procedía de esa personalidad, de su sentido de la responsabilidad y de su compromiso con su propia educación.
Estudiante de Derecho en Salamanca, se enamoró de la ciudad y de aquella época procede su inconmovible pasión por la arquitectura y el arte, y tal vez también esa vocación incansable por ampliar su formación con másteres de posgrado y con cursos destinados a completar su conocimiento del mundo del derecho y de la empresa.
Y curiosamente una de sus primeras experiencias laborales la tuvo en la radio, porque se le encomendó la dirección de Antena 3 en Langreo y ahí de nuevo vino lo de encontrarse de frente con una realidad industrial, económica y social que fue terminando de formar su visión de Asturias, del progreso, del tejido empresarial y sus dificultades. Por eso, declara respetar mucho a los empresarios que ponen el corazón, el trabajo y la salud en cada historia que late detrás de cada proyecto.
Tras un paso breve por la Junta General del Principado, se incorporó como directivo a Femetal donde transcurrieron dieciocho años de su vida profesional; un año más en un despacho de abogados y luego ya la incorporación a la Cámara de Comercio, primero como secretario general, y más tarde, cuando se jubila Álvaro Muñiz, asume la dirección de la Feria de Muestras.
Hay en Álvaro Alonso algo que invita a la calma. Como si la firmeza de su decisión y las certezas que le asisten encontraran el camino para ser comunicadas, para ser comprendidas sin estridencias, las palabras instaladas en el tono de la tranquilidad, las ideas bien expresadas, y el aprendizaje de los años de Salamanca del rigor del derecho y la imprescindible flexibilidad de la interpretación, y todo ello sin perder de vista la armonía y la belleza que se le quedó prendida en la mirada en las calles, en la vida de estudiante tan voluntarioso como abierto a descubrir lo que la vida trae de regalo. En su caso, los regalos que más ama son los que tienen que ver con la familia, con Ana, su mujer por la que manifiesta auténtica adoración, y sus tres hijos de los que se siente muy orgulloso.
Amante del deporte, especialmente el esquí y el tenis, considera una suerte formar parte de la Junta Directiva de la Cocina Económica, y de la Fundación La Golondrina, y se siente agradecido por la posibilidad de poder dedicar parte de su tiempo a ello.
Ha aprendido a darle valor a todo lo que forma parte de los puntos cardinales de su propia existencia profesional: la confianza en el futuro, la gratitud por aquellos que han estado a su lado entre los que no puede olvidar, entre otros a Aquilino Cué a quien sucedió en Femetal, la pasión por el trabajo bien hecho y la responsabilidad innegociable.
Ahora que los sesenta ya han llamado a su puerta y el balance de lo realizado no puede ser más positivo, en los ojos de Álvaro Alonso hay una nostalgia del patio de los Dominicos, de las aulas y sobre todo de todas aquellas personas que formaron parte de aquellos años imprescindibles en los que descubrió el valor de la amistad, el valor del esfuerzo, el valor de la gratitud.
Diario El Comercio
Laura Castañón / Arnaldo García